Sabemos qué es la asertividad. Pero ¿eres realmente asertivo? ¿Dices lo que quieres decir? ¿Muestras tus emociones? ¿Haces lo que quieres hacer?

Ser asertivo no es fácil, sí simple: es decir que sí cuando es sí, y decir que no cuando es no; al pan, pan, y al vino, vino. ¿Confuso?

¿Siempre has de ser asertivo? En principio sí. Tus derechos terminan en la frontera de los míos, y si la excedes me estarías invadiendo; serías agresivo… Desearías siempre tener claritas esas fronteras, por ti, por mi…

¿Qué derechos? Tienes derecho a (pag.6): ser diferente a lo esperado, actuar con errores, olvidar cosas, pensar de manera propia y distinta al resto, cambiar de opinión, aceptar y rechazar críticas, justas o no, no saber o entender algo, decidir la importancia de las cosas, hacer y rechazar peticiones, expresar tus sentimientos, hacer y recibir elogios.

En tu vida mandas tu. Así de sencillo.

Una opción a la asertividad es la agresividad:

  • un examen cateado, solo sería el resultado de un análisis; pero si el profe te humilla estará siendo agresivo
  • si dices que alguien no te cae bien, eres asertivo, no pasa nada, puedes hacer acepción de personas; cuando insultas eres agresivo
  • si reprendes la mala acción de tu hijo, eres asertivo; si le faltas al respeto para hacerlo has actuado agresivamente. Además, y no lo olvides, los hijos imitan

¿Admitirías que un policía te agrediera para detenerte? ¿O que te insultaran para motivarte? Pues es lo mismo. Aunque no es fácil, claro, hay que aprender a ser asertivo.

La otra opción a la asertividad es la debilidad; no sé qué es peor:

  • si presencias una agresión y no haces nada (por la razón que sea), muestras debilidad
  • cuando tu hijo te falta gravemente al respeto y no le reprendes, esperando que se dé cuenta el solo (esperando el milagro), muestras debilidad.
  • Si siendo agredido no te quejas, confiando que el otro intuya tu malestar, te muestras débil; ¿o esperabas algo mágico? La vida, aun siendo preciosa, no es mágica.

¿Qué pasa con la debilidad? Sufres un daño, te callas, y una gotita de malestar va al fondo de un bol. Segundo daño, segundo silencio, segunda gota…Un día el bol estará lleno, y te quejarás. Después de tanto silencio, ¿verán los demás tu razón? Seguramente verán que te has vuelto loco, porque si hasta ayer te callabas, ¿a qué viene decir hoy nada? Tus seres cercanos, podrían pensar que no te molestaba eso de lo que ahora te quejas, que lo asumías, que te daba igual, porque no decías nada… ¿Y sabes? En parte tienen razón, por culpa de tu silencio.

Última reflexión: el agresivo piensa solo en él, el pasivo en los demás, y el asertivo en todos.

¿Y tú? Ponte las pilas, ¡ES TU VIDA!.

NOTA: Me encantaría saber qué piensas¡Deja tu comentario!

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